Tu Plan de Vida · acompañamiento uno a uno

¿Llevas años queriendo tener
una vida de oración…
y sigues empezándola?

No es que te falte fe. Es que nadie te enseñó cómo se sostiene.

Trabajo con unas cuantas personas a la vez para armar algo muy concreto: un plan de vida que quepa en tu semana de verdad. El tuyo, no el de un manual.

Para quién es

Casi siempre suena así.

Si te reconoces en dos o más de estas, esto es para ti:

·
Empiezas una y otra vez
Cuaresma, Adviento, un retiro. Arrancas con todo, y a las tres semanas se apagó sin que sepas bien en qué momento.
·
Tu fe vive los domingos
El resto de la semana casi no aparece, aunque tú quisieras que sí. Y eso te pesa más de lo que dices.
·
Sabes más de lo que vives
Podrías explicar la fe bastante bien. Por dentro no se siente así, y esa distancia incomoda.
·
Tienes que decidir algo
Y no sabes distinguir qué es Dios, qué es tu miedo y qué son tus ganas.

Y la explicación que casi siempre nos damos es la peor: me falta constancia. Entonces apretamos más fuerte y volvemos al mismo lugar, ahora también con culpa.

No te falta constancia. Te falta estructura. Son cosas distintas y se arreglan distinto.

Qué te llevas

Tu plan de vida.

No es una lista de devociones ni un propósito de año nuevo. Un plan de vida es tu método, escrito: qué haces en la mañana, qué sostienes durante el día y cómo revisas la noche.

Se llama así porque es tuyo. El mío no te sirve, y el de un manual tampoco — por eso lo armamos con lo que de verdad cabe en tu semana.

Es lo que hace que tu vida de oración deje de depender de si ese día amaneciste con ganas. Y es, exactamente, lo que a mí me faltó durante quince años.

Y no se escribe el primer día. Se va construyendo: cada sesión le agrega una pieza que ya probaste en tu semana. En la última queda escrito completo, con lo que de verdad funcionó — no con lo que sonaba bien en una hoja.

Cómo funciona

La primera hora te pone en marcha. Los tres meses son para que después no me necesites.

Tres meses, seis sesiones, dos al mes. Todo por videollamada, y entre sesión y sesión me escribes por WhatsApp cuando lo necesites.

1
El diagnóstico
Dónde estás, qué has intentado y en qué punto exacto se cae siempre. Sales con eso claro y con una sola práctica para empezar mañana. Una, no diez: la que sí vas a hacer.
2
La oración
Vocal y mental. Lugar sagrado, hora sagrada, atención sagrada. Ajustado a tu horario real, no a uno ideal que no existe.
3
El examen
Los cinco pasos para revisar tu día sin que se vuelva un juicio: gratitud, petición, revisión, perdón y compromiso.
4
El discernimiento
Distinguir consolación de desolación. De ahí salen casi todas las decisiones que después lamentamos.
5
El combate
Efesios 6 y las reglas de discernimiento de San Ignacio. Darse cuenta, entender, actuar. No es tema de manual: es lo que pasa un martes cualquiera.
6
Tu plan de vida
Aquí se escribe completo, con todo lo que ya practicaste y ya sabes que funciona en tu semana. Y cómo sostenerlo cuando dejemos de vernos, qué hacer el día que se caiga, y cómo buscar dirección espiritual si te hace falta.

Después de esas seis, quien quiere seguir sigue. Pero el camino está diseñado para que a los tres meses puedas caminar solo. Ésa es la idea.

Ángel de la Garza, fundador de Católico Cotidiano
Ángel de la Garza
Católico Cotidiano

Quién te acompaña

Yo tardé quince años en encontrar esto.

En 2009 salí de una cena convencido de que no estaba suficientemente formado, y me puse a estudiar. Maestría, diplomados, cursos. Quince años.

Un día hice cuentas y no había crecido nada. No estaba mal: estaba igual. Me tomó todo ese tiempo descubrir que la fe no se estudia — se vive, y para vivirla hace falta un método.

Lo que te voy a dar es lo que a mí me hubiera ahorrado esos quince años.

Nada de esto fue lo que me enseñó a rezar. Pero es lo que me permite acompañarte sin improvisar.

  • Certificado en Dirección Espiritual · Heart of Christ Institute, Michigan
  • Certificación en discernimiento de espíritus con el P. Timothy Gallagher
  • Maestría en Ciencias de la Familia · Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II
  • Profesor en el Avila Institute for Spiritual Direction, Alabama
  • Terapeuta EMDR · trauma y heridas emocionales
  • 28 años de matrimonio, padre de tres hijos

Con toda claridad

Lo que esto no es.

Prefiero decírtelo antes que descubrirlo a media sesión.

No es terapia. Soy terapeuta EMDR y trabajo trauma y heridas emocionales — pero eso es otro consultorio y otro proceso. Si en el camino aparece algo que necesita ese trabajo, te lo digo de frente y lo vemos aparte.

No es dirección espiritual. Estoy certificado para darla y doy clase de eso en el Instituto Ávila. Pero la dirección espiritual es un acompañamiento abierto, sin fecha de término, sobre la vida entera. Esto son seis sesiones con algo concreto al final. Si resulta que lo que necesitas es dirección, te lo digo y lo hablamos aparte.

Y no es confesión ni tiene nada de sacramental. Soy laico y yo no absuelvo a nadie. Eso lo tiene la Iglesia y no lo reemplaza nadie.

Es formación y acompañamiento: cómo se vive la fe en tu vida concreta, con las herramientas que llevo años enseñando.

Lo que cuesta

Empieza con una hora.

La primera sesión se paga sola y se descuenta si sigues. Empieza por ahí y decide después, con algo ya en las manos.

Sesión de arranque
$75
USD, una sola vez
La primera de las seis. Sales sabiendo por qué se te cae y con una práctica para empezar mañana. Si continúas, se te descuenta del primer mes.
Apartar mi hora
El camino completo
Tu Plan de Vida
$180
USD al mes
Seis sesiones en tres meses, dos al mes, y WhatsApp directo entre sesiones. Las dos del mes no se acumulan. Lo cancelas cuando quieras.
Empezar el camino

Nunca ha sido el dinero lo que decide quién entra, y no va a empezar a serlo ahora. Si el precio es lo que te detiene, escríbeme y lo vemos.

¿Prefieres platicarlo antes de decidir?

Apartar una llamada de 15 minutos

Es gratis y no te voy a vender nada.

Preguntas

Lo que seguramente te estás preguntando.

Si todo lo tuyo es gratis, ¿por qué esto se cobra?
Porque lo que cuesta no es el conocimiento: es el tiempo. Todo lo que enseño se libera gratis a los seis meses y ahí va a seguir. Lo único que no puedo regalarle a todo el mundo son mis horas, porque no alcanzan. Prefiero cobrarlas de frente que fingir que no tienen costo.
¿Necesito saber teología?
No, y esa es justo la idea. Pasé quince años estudiando para descubrir que la fe no se estudia. Aquí no hay requisitos previos ni exámenes.
¿Tengo que ser muy practicante?
No. Viene gente que va a misa cada domingo y gente que no ha ido en años. Lo único que hace falta es querer que esto cambie de verdad.
¿Es lo mismo que Los Cirineos?
No. Los Cirineos es la comunidad y los cursos en vivo, en grupo, por doce dólares al mes. Esto es uno a uno, sobre tu vida en particular, y va a otro ritmo. Puedes estar en los dos o en ninguno.
¿Y si un mes no puedo?
Lo pausas y lo retomas. No hay contrato ni permanencia; cancelas desde tu propia cuenta cuando quieras.
¿Puedo hacerlo si no vivo en México?
Sí. Todo es por videollamada y acompaño gente en varios países. Solo cuadramos el horario.

Una vida de oración no se sostiene con ganas.

Se sostiene con un método, y con alguien que camine contigo mientras lo aprendes.

Empieza con una hora. Si no era esto, me lo dices y no pasa nada.

Apartar mi hora